63 años del Estado de Israel

10/May/2011

Lic. Rafael Winter

63 años del Estado de Israel

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)Israel está cumpliendo un año más. Pasaron 63 años de aquel histórico 5 de Iar-por calendario hebreo- del año 5708. Por calendario gregoriano la fecha resultó ser el 14 de mayo de 1948.Es importante tener presente el primer párrafo de la Declaración de Independencia de Israel. “Eretz Israel (la Tierra de Israel) fue la cuna del pueblo judío. Aquí se forjó su identidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí logró por primera vez su soberanía, creando valores culturales de significado nacional y universal, y legó al mundo el eterno Libro de los Libros”.En la Tierra de Israel nació el pueblo judío: sus raíces, cultura, identidad nacen allí. Y con el correr del tiempo, se irradiarán a la diáspora. Pero es absolutamente imposible comprender la historia, tradición y cultura del pueblo judío sin ser concientes de lo que la Tierra de Israel le ha significado y significa.Pero no es solamente la tierra. Es también el Estado. La soberanía. Un fragmento bastante posterior de la Declaración de Independencia –en relación a la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobando por mayoría  el establecimiento de un Estado judío en Eretz Israel- expresa que “Este reconocimiento por parte de las Naciones Unidas sobre el derecho del pueblo judío a establecer su propio estado es irrevocable…es el derecho natural del pueblo judío de ser dueño de su propio destino, como todas las otras naciones, en un Estado soberano propio”.El Estado de Israel surgido en 1948 no es el primer Estado judío que conoció la historia. Por eso dice la Declaración que “Aquí logró por primera vez su soberanía”.Hubo un Primer Estado judío en Eretz Israel en épocas bíblicas, la época de los reyes David, Salomón y posteriores (más allá de la división de los reinos) siendo destruido finalmente por los asirios el reino de Israel y por los babilonios el reino de Yehudá. Siglos después, el Segundo Estado judío resurge en Eretz Israel en la época de la dinastía asmonea (fundada por los macabeos) y, más efímero aún, perdurará hasta la invasión romana. La destrucción del SegundoTemplo de Jerusalem, año 70 E.C, habrá de simbolizar la destrucción del Segundo Estado judío.A partir de allí hubo que esperar pacientemente, durante casi dos milenios, hasta que la mano del hombre judío lograra reconstruir el estado. “Después de ser exiliados de su tierra por la fuerza, el pueblo le guardó fidelidad durante toda su dispersión y nunca dejó de orar y esperar su retorno a ella para la restauración de su libertad política”. Así dice el segundo párrafo de la Declaración de Independencia de Israel.El pueblo judío, en los largos y muchas veces oscuros años de su dispersión, no se olvidó de su tierra. La soñó. La anheló. Le rezó. Varias de sus festividades y conmemoraciones se vinculaban –se vinculan- a ella. Pero además “Impulsados por este histórico y tradicional vínculo, los judíos procuraron en cada generación reestablecerse en su patria ancestral”, dice otro fragmento del referido texto.Justo es decir que nunca, incluso en las épocas más difíciles, dejó de haber judíos en Eretz Israel. Su presencia física se mantuvo siempre a lo largo de los siglos. Como así también miles y miles de judíos, especialmente en la Edad Media y durante la Época Moderna hicieron su aliá, individualmente o en grupos, amén de que el concepto “aliá” no tenga en este caso la misma connotación y significado que tendría posteriormente.Pero lo más importante, estaría por llegar a fines del siglo XIX: “en el año 5657 (1897) respondiendo al llamado del padre espiritual del Estado judío, Teodoro Herzl, se congregó el primer Congreso Sionista que proclamó el derecho del pueblo judío al renacimiento nacional en su propio país” (Declaración de Independencia).El sionismo, movimiento de liberación nacional del pueblo judío, será el nervio motor que impulsará el renacimiento y la reconstrucción del Estado judío.En su momento Herzl profetizó “No sé si en 5 años pero sí en 50 el Estado judío será una realidad”. Acertó.Y llegamos a lo que fue la peor tragedia del pueblo judío a lo largo de su historia. El Holocausto no fue, de ninguna manera, lo que motiva la creación del Estado. El mismo ya venía en proceso desde hacía décadas y su infraestructura estaba bastante adelantada hacia 1939. Pero seguramente la Shoa sí aceleró la creación del Estado de Israel. “La catástrofe que azotó al pueblo judío, la masacre de Seis millones de judíos en Europa, fue otra clara demostración de la urgencia por resolver el problema de su falta de hogar, restableciendo en Eretz Israel el Estado judío que habrá de abrir las puertas de la patria de par en par a todo judío”…(Declaración de Independencia). Si Israel hubiese nacido 10 años antes de la fecha en que nació, la catástrofe que se abatió sobre nuestro pueblo no habría tenido la magnitud que tuvo, por el mero hecho de que, millones de judíos -cuando aún de muchos lugares de Europa se podía salir previo a la guerra o durante los primeros años de la misma- habrían tenido hacia donde ir y también habrían tenido quien hubiese intentado su defensa.Israel es un Estado democrático. El único Estado democrático en la región más allá de sus imperfecciones. Y esto es importante tenerlo en cuenta.Significativos son, además, otros párrafos de la Declaración “El Estado de Israel…estará basado en los principios de libertad, justicia, y paz a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Sagrados de todas las religiones…”.Probablemente, y en cuanto al referido fragmento, aún queda por hacer, más allá de todo lo que Israel ha hecho y hace en lo concerniente a los valores arriba mencionados.Y casi al finalizar dice que“Extendemos nuestra mano a todos los estados vecinos y a sus pueblos en una oferta de paz y buena vecindad y los exhortamos a establecer vínculos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío soberano asentado en su tierra…”.Estos 63 años no han sido nada fáciles. El destino no ha sido pródigo con el Estado de Israel. Desde un comienzo, los líderes árabes palestinos y su pueblo, los países árabes vecinos y lejanos, no aceptaron su existencia y lo agredieron desde el vamos. Esta situación no se ha modificado sustancialmente al día de hoy.Israel aceptó el Estado palestino cuya creación la ONU también aprobó en noviembre de 1947 (Resolución de Partición). En cambio los líderes palestinos y el mundo árabe no aceptaron la creación de un Estado judío. Y no por un tema de límites. No aceptaron la mera existencia de un Estado judío, sean cuales fueren sus fronteras. Esto sigue siendo el meollo de la cuestión del conflicto del Medio Oriente.Yendo a lo positivo, hoy en día, hay en el Estado de Israel casi 10 veces más población judía que en 1948. De todas partes del mundo. Reunificación de las diásporas.Israel es un país pujante. Adelantado. Cultura. Universidades. Ciencia. Tecnología al primer nivel.País solidario. Varios países que han sido azotados por la “Madre naturaleza” (Armenia, Japón, Haití son solo algunos de los ejemplos) han recibido la ayuda humanitaria de Israel. Es bueno saberlo. Es bueno recordarlo.Aún falta la tan anhelada, ansiada paz. Las espadas aún “no se han convertido en arados”. Continúa levantando su espada “nación contra nación”. Más allá de que la frase del profeta Isaías alude a la Era Mesiánica, cuando las espadas sí “se convertirán en arados…”, aún no se vislumbra el cumplimiento de la profecía.De cualquier manera, aunque no sea un jardín de rosas, asistimos a la presencia de un milagro llamado “Israel”. Creación, existencia, supervivencia y desarrollo. Milagro. Pero ya lo dijo en su momento el gran David Ben Gurión: “… aquel que no cree en milagros no es realista”.